Vivimos en un mundo en el que nos han enseñado que eso de la democracia es votar cada 4 años a vengano o fulano y darles un cheque en blanco para que durante esos 4 años hagan lo que quieran, incumpliendo sus programas electorales impunemente. Para que eso no ocurra más debemos poner en práctica mecanismos que hagan que la ciudadanía sea parte, asuma el control de sus propias decisiones y las instituciones públicas sean espacios hechos de cristal totalmente transparente. Estos mecanismos, para ser instaurados en Salamanca, necesitan primero de una auditoría ciudadana de la estructura municipal, para saber de qué disponemos y cuáles son prescindibles, qué se gasta y para qué, qué ingresamos y de dónde viene, etc. Una vez auditado y reestructurado el Ayuntamiento llegó el momento de poner en práctica esos mecanismos de los que hablaba anteriormente, tales como los presupuestos participativos, donde la gente de los barrios decida mediante asambleas dónde es necesario invertir en los mismos; o los revocatorios de cargos públicos, donde a través del compromiso ético que las concejalías firmen se pueda realizar un procedimiento de expulsión si meten la mano donde no deben; también fomentando el referéndum a toda la ciudadanía salmantina para cuestiones de importancia de la ciudad. Herramientas democráticas hay de sobra, es cuestión de voluntad política el llevarlas a cabo.

Nos dijeron que la economía era eso de la oferta y la demanda y que una mano invisible, “los mercados”, la auto-regula para beneficio de todos y todas. Lo que hemos descubierto es que esa “mano invisible” en realidad está formada por manazas a simple vista (llámense multinacionales, grandes constructoras y demás caterva capitalista) que buscan su interés y beneficio privado, generando una gran desigualdad social y económica. Para que eso acabe, la economía debe ponerse, como ciencia social que es, al servicio de la ciudadanía y resolver sus problemas. Además de los anteriormente citados presupuestos participativos, donde la gente de los barrios decide cuáles son sus prioridades económicas y necesidades en infraestructuras, hay más alternativas que acaban con la falta de democracia y con el lucro privado, como lo son la economía del bien común (con el ejemplo de Miranda de Azán bien cerquita) y la economía circular: sistema que asimila el proceso económico de un bien o servicio al proceso de vida de los seres vivos y la naturaleza, alargando la vida de los productos lo máximo posible, o haciendo que de los mismos salgan otros nuevos productos perfectamente utilizables, generando así una red circular y completa que crearía muchos empleos directos e indirectos y además reduciendo el impacto ambiental al mínimo posible y aumentando la inversión en I+D+i para optimizar resultados (os dejo el enlace a un video que lo explica perfectamente: https://www.youtube.com/watch?v=7caAxy3Gkd4 ). Se trata de cooperar, no de competir.

Respecto al urbanismo y a la naturaleza estamos cansados y cansadas de ver edificios muy bonitos pero inservibles o muy poco útiles y de que haya espacios vacíos o construcciones paralizadas por falta de inversión, y también de que una ciudad como Salamanca (donde de punta a punta puede cruzarse andando en poco más de 40 minutos) tiene el tráfico enfocado al coche, y no a la bici o el transporte público. Los espacios públicos deben estar pensados desde la multifuncionalidad, para que en ellos puedan haber reuniones, ensayos de grupos de música o teatro, actos o debates, etc, además de intentar en lo máximo posible que sean autogestionados por los propios vecinos y vecinas, evitando así la burocracia. Hay multitud de solares vacíos que, a cambio de bonificaciones fiscales, pueden ser prestados para que la gente organice huertos urbanos y varios edificios, públicos o no, que pueden ser ocupados y convertidos en espacios culturales.

Podría alargarme mucho más, pero tampoco hay que aburrir al personal. Y repito, todo lo que expongo es plenamente realizable habiendo multitud de ejemplos en Europa y en el grupo de trabajo de programa de Ganemos Salamanca estamos trabajando para llevarlos a la práctica. ¡¡Manos a la obra!!