Leyendo un periódico de Salamanca encontré el siguiente titular: Los menores de 25 años salen de la lista del paro con precariedad o hacia otras provincias. Muchas cosas vinieron a mi cabeza en ese momento. Los y las jóvenes que salen del paro, porque todavía quedan más de 3000, lo hacen para tener un trabajo precario, porque se han ido de nuestra ciudad y también por resignación, aunque este último motivo no viene recogido en la noticia.

Trabajo precario es aquel que no da ninguna seguridad para la vida cotidiana, ya sea por su temporalidad, con una duración corta, en su mayoría de meses aunque también semanas o incluso días; contratos parciales en los que se trabaja sólo unas horas al día; falsos autónomos que son aquellas personas que trabajan para una empresa pero que deben costearse los gastos de seguridad social por su cuenta; falta de formación por parte de la empresa, y un largo etc. Esto es un problema social premeditado, ya que las reformas laborales de los últimos años han ido en esta dirección. Además, hay que añadir que todo esto lleva asociado unos salarios ínfimos. ¿Quién puede independizarse así?

La alternativa que dejan a la juventud es irse de Salamanca, o de Castilla y León, para buscar una oportunidad laboral que permita tener un futuro. Esto nos ha sucedido desde hace décadas, no es algo nuevo, pero desde luego la crisis económica que vive España desde 2008 lo ha empeorado. Ésta hace que ahora los salmantinos y las salmantinas no sólo se vayan a Madrid o Barcelona, también ha llegado el momento de irse a Alemania, Reino Unido, Francia o cualquier otro país que no esté en pleno proceso de saqueo. Ninguno de estos sitios es el paraíso, pero al menos a corto plazo las expectativas aumentan.

La dinámica en la que hemos entrado es desoladora, porque nuestra provincia sigue perdiendo población, pero principalmente población joven. Cada vez la ciudad está más envejecida, por no hablar de la provincia, hecho que se traduce en el cierre de colegios públicos como exponente más llamativo. La desmotivación es creciente y se debe a las dificultades para estudiar, por la subida de tasas universitarias y la falta de plazas de FP, añadida a las nulas posibilidades laborales y se traduce en falta de interés por estudiar o por buscar trabajo. La solución para el bipartidismo es criminalizar a este sector de población, cuando su tarea es arreglar el problema, aunque no parece estar en sus planes. Parece que tendremos que ser nosotros y nosotras los que busquemos soluciones. Adelante.