Una confluencia política ‘sui generis’

La forma organizativa, el funcionamiento y, en especial, la orientación exclusivamente municipalista de Ganemos Salamanca, han sido cuestiones que en buena medida han podido lograr otro hito en la historia política salmantina, al lograr, con ciertos matices, la confluencia general de la izquierda partidaria salmantina, incluyendo al movimiento político de referencia en 2014, Podemos, entonces todavía en proceso de construcción.

Las dificultades de construcción fueron enormes al existir un veto excluyente entre Podemos e IU. Por un lado, la formación morada rechazó presentarse a las elecciones municipales, pero apoyó y dio cobertura a agrupaciones de electores, constituyendo marcas blancas de Podemos por todo el país. Por otro lado, IU estableció la directriz general de no dar apoyo ni favorecer confluencias en la forma de agrupación de electores, en favor de la coalición de partidos, fórmula más adecuada para concurrir a varias elecciones (locales y regionales) y poder sumar votos para las Diputaciones provinciales. No obstante, en Salamanca sí se produjo la confluencia general de todas las fuerzas.

En primer lugar, se produjo la confluencia de la izquierda tradicional, después de numerosos intentos previos infructuosos y después de que el PCE de Salamanca volviera a participar en IU, después de años de destierro. La realidad es que la falta de un poder institucional consolidado por parte de los partidos de la izquierda favoreció en gran medida la confluencia, al existir un cierto equilibrio entre las fuerzas partidarias y mostrar un gran interés en hacer los esfuerzos que fueran necesarios para lograr la unidad. Finalmente, al optar la asamblea ciudadana por la fórmula de la agrupación de electores, más acorde con el municipalismo que pretendía representar, la formación morada tuvo más fácil la aceptación del proyecto, habida cuenta del potencial desarrollado por el mismo desde su creación en agosto de 2014. Sin embargo, las tensiones con IU fueron enormes, en especial a nivel provincial, al renunciar a la Diputación provincial en favor de la construcción del movimiento municipalista.

Sin embargo, la confluencia entre las opciones del cambio en la ciudad no fue completa, llegando a plantearse una escisión interna, cuando numerosas personas procedentes del movimiento vecinal plantearon un grave conflicto en relación a la postulación en las primarias, pretendiendo vetar candidatos/as con experiencias electorales previas o que ostentaran responsabilidades en partidos políticos. La propuesta fue rechazada, por lo que constituyeron otra opción política “Vecinos por Salamanca”, en la práctica una facción personalista de Ganemos. Esta escisión supuso una fuga de 3.000 votos hacia dicha opción política, lo que quizá hubiera permitido generar todavía más ilusión vecinal y movilizar más votos, pudiendo haber superado al PSOE y legitimar a nivel electoral el liderazgo en la oposición política.

En todo caso, las organizaciones políticas IU, PCE, Alternativa Republicana y Equo apoyaron el proceso desde el inicio en septiembre de 2014 y cedieron a sus militantes toda la capacidad de decisión y participación, aceptando su integración en el movimiento en igualdad de condiciones que cualquiera otra persona, logrando así ampliar la participación en todo el proceso hasta casi 1.000 personas en las primarias y a más de 5.0000 que avalaron la candidatura.

La especial relación con Podemos

La integración tardía de Podemos Salamanca en el proceso de construcción del movimiento, en enero de 2015, ha supuesto evidentes desajustes en el proyecto respecto al resto de partidos, quienes desde el principio asumieron su integración general en la confluencia a título particular y desde agosto de 2014, aceptando las bases fundacionales establecidas por el grupo promotor en relación a los partidos políticos.

El partido morado, sin embargo, ha actuado siempre como un ente externo a la agrupación a la que simplemente dio el apoyo de forma puntual, proponiendo candidatos a las primarias con el fin de obtener una representación específica de la marca política, e intentando participar al modo tradicional de coalición de partidos, pretendiendo arrogarse un peso específico superior, por un supuesto arrastre electoral de sus líderes estatales y la confusión de la marca Ganemos con la formación morada.

Esta necesidad de destacar podría entenderse por la novedad, falta de visibilización y trayectoria en el ámbito municipal del partido morado, quien necesitaría consolidarse como espacio político, cuestión que no requerirían el resto de partidos quienes llevan participando en la política local desde hace décadas. Sin embargo, la realidad es que en general el partido morado ha pretendido apropiarse de cualquier desborde electoral, por lo que los votos de Ganemos tendrían el apellido de Podemos, sin entender que, en realidad, Ganemos y Podemos forman parte del mismo movimiento político, surgido al calor del ciclo de protestas iniciado en 2011.

En la actualidad, Podemos intenta consolidarse como un partido político e incluso habría constituido su propio espacio de reflexión política municipal, pero sin emplear la herramienta institucional “Ganemos”, necesaria para obtener información pública y realizar incidencia política para resolver problemas locales (preguntas, revisión expedientes, mociones, reformas de la normativa, etc.), manteniendo su posición de ente externo, utilizando como enlace a la concejala militante de dicho partido, manteniendo así la idea de coalición partidaria y únicamente realizando periódicamente ruedas de prensa para visibilizar el modelo de ciudad del partido, en aras a esa consolidación como marca política, también municipal.

El desajuste en la integración de Podemos en la agrupación, unido a desconfianzas desde y hacia el resto de partidos, pueden ser algunas de las causas de la escasa participación y colaboración, la cual podría ser muy útil para multiplicar esfuerzos en aras a los objetivos programáticos comunes.

No obstante, la relación personal siempre ha sido buena, surgiendo pequeños problemas sin gran importancia ni trascendencia, como la comunicación en medios por parte de Podemos a meros efectos de visibilizarse, incluso llegándose a plantear cierto conflicto al exteriorizar en medios, por parte de Alternativa Republicana, supuestos incumplimientos de Podemos generando cierto conflicto interno en la agrupación y con el partido Podemos. El conflicto no quedó bien resuelto acordándose únicamente que las discrepancias se discutirían internamente, reprochando a Alternativa Republicana airear el conflicto a través de los medios de comunicación, y el mantenimiento de las apariciones del partido sobre cuestiones municipales de su interés.

Ciertamente, el conflicto no quedó bien resuelto, pues podrían haberse establecido mecanismos para una comunicación plural, desde mi punto de vista muy beneficiosa para los fines y objetivos comunes de hacer política de oposición y de propuesta, como se puso de manifiesto de forma espontánea con motivo de la retirada del medallón de Franco en la Plaza Mayor.

En todo caso, Podemos ha seguido seleccionando determinados temas de interés para su agrupación sobre los cuales realizar apariciones periódicas, sin coordinación con la agrupación municipalista ni con el resto de fuerzas, pero sin generar realmente ninguna polémica, al únicamente mostrar al público su visión propia y general de la ciudad.

La aparente falta de interés por la política municipal

Otra cuestión recurrente ha sido el escaso empleo de la agrupación como herramienta de participación política por parte de militantes y la propia dirección de los partidos, con el fin de hacer política municipal no exclusivamente mediática de visibilización. Sin duda, uno de los fines de la agrupación era esa: favorecer la participación política en las instituciones, siendo curioso que la sociedad civil ha empleado más a la herramienta institucional que las propias personas interesadas en su creación y desarrollo.

En el caso de IU y el PCE, la reducción de la participación fue muy significativa y desde la misma entrada en la institución, mientras que en Podemos ha sido más paulatina, a medida que la propia organización partidaria se fue recomponiendo tras sus conflictos internos. Por el contrario, los miembros más destacados de Alternativa Republicana y Equo han participado muy activamente, e incluso ha habido una excelente coordinación con Equo, en aquellos asuntos de interés municipal y cuya iniciativa correspondía históricamente a dicho partido.

Así, los militantes y responsables de los partidos han participado, salvo inicialmente Podemos, únicamente con ocasión de eventos electorales, ya sea para decidir el apoyo de la agrupación a la coalición Unidas Podemos en 2016 o al plantearse debate sobre el futuro electoral de la agrupación, aunque se han mantenido algunos miembros de todos los partidos que de forma continuada han acudido a los plenarios e incluso a algunos grupos de trabajo, al mostrarse más interesadas estas personas en la política municipal.

No obstante, es evidente que los partidos políticos no son iguales y que las nuevas organizaciones son muy distintas. Por ello, se hace necesario tener en cuenta las diferencias sustanciales de participación interna entre las organizaciones partidarias clásicas y las nuevas, como Podemos o Ganemos, quienes comparten en este aspecto ciertas cosas en común, entre ellas, la participación política de nuevas personas ajenas a la anterior política de partidos y que fluctúan entre unos y otros espacios, sin una adscripción firme y comprometida o denominada militante.

Sin duda, porque en mi opinión Ganemos y Podemos no son partidos políticos, si no movimientos políticos que, en la medida en que se burocraticen y conviertan en organizaciones partidarias clásicas, perderán todo atractivo y capacidad de movilización, sufriendo los mismos problemas que el resto de partidos, cuestión que ya es claramente visible en Podemos desde hace tiempo.

Esta reducción de la participación ha sido si cabe más relevante en relación a la edad de las personas, siendo una cuestión recurrente en otras agrupaciones municipalistas el vaciamiento de las asambleas y grupos de trabajo por las personas más jóvenes que participaron activamente en el proceso electoral y en la formación de las agrupaciones. Tampoco nada extraño, pues las elecciones tienen el efecto de movilizar, mientras que la constancia y el trabajo diario de los asuntos comunes a tratar en las entidades locales no tienen esta característica.

Por ello, tanto la integración y colaboración con las organizaciones políticas y sus miembros a título particular, así como con la gente más joven, debe ser uno de los asuntos prioritarios a resolver de forma prioritaria, de cara a una nueva, fructífera y más amplia confluencia política, que evite una nueva fragmentación de las opciones electorales, lo cual podría ser desastroso y sólo beneficiaría a la derecha y, en especial, al PSOE.

By |2018-08-10T20:18:51+00:007 agosto 2018|Asociación, Opinión|

About the Author:

Gabriel de la Mora
Concejal del Ayuntamiento de Salamanca y Portavoz en la Diputación Provincial

Leave A Comment