En 2009 el grupo de arquitectos encargado entregó al consistorio el plan especial de conservación de la ciudad vieja exigido por la UNESCO. Pero este se ha mantenido escondido durante un lustro para facilitar la legalidad de escandalosos proyectos de construcción.

Ganemos Salamanca exige la inmediata puesta en vigor de dicho plan y que Alfonso Mañueco ofrezca una explicación pormenorizada sobre las razones de este flagrante retraso y las consecuencias que ha tenido para el legado salmantino.

En los últimos años Salamanca ha asistido a una particular lucha. En ella, ciudadanas y ciudadanos responsables se han visto obligados a enfrentarse contra un ayuntamiento que ignora su deber moral de defender la herencia que nos pertenece a todos. Ha sido la ciudadanía y no quienes supuestamente deberían velar por el cumplimiento de la ley, a quienes pertenece el éxito de haber evitado algunas obras urbanísticas que beneficiaban exclusivamente a los poderosos amigos de la cúpula municipal. Pero en otros casos ni siquiera el clamor popular ha conseguido paralizar aparcamientos, derribos de edificios históricos y destrucción de tesoros arqueológicos que quedaron eliminados para siempre del legado de los futuros salmantinos. Para ganar esta batalla por hacer prevalecer el enriquecimiento de unos pocos, la casta política salmantina ha jugado todas las bazas que ha tenido a mano. Y una de las más lamentables se ha perpetrado a través del retraso del Plan de Gestión para la Ciudad Vieja de Salamanca exigido por la UNESCO, plan que, una vez en vigor, dificultaría mucho esta depredación del bien común.

En 1988 la UNESCO declaró a Salamanca Ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias al PEPRI, el plan especial de conservación de la ciudad vieja contenido en el Plan general de ordenación urbana que el Ayuntamiento de Salamanca aprobó en 1984. Sin embargo, con su sustitución por un nuevo plan urbanístico en 2007, tal reglamento desapareció y entonces la UNESCO reclamó que se volviera a incluir la legislación específica que le había valido a Salamanca para ser incluida en su selecto club. Ante las repetidas exigencias del Comité del Patrimonio Mundial, en el año 2007 el consistorio encarga por fin su redacción al equipo de Valladolid PLANZ, Planeamiento Urbanístico SLP, dirigido y coordinado por los arquitectos Juan Luis de las Rivas Sanz y Gregorio Vázquez Justel, con la colaboración de un equipo salmantino integrado entre otros por Carlos Macarro Alcalde, Manuel García Conde, Mª Eugenia Nieto Estella y Javier Vázquez Negro. Según diversas fuentes consultadas, en el año 2009 estos expertos habían completado su trabajo, y el plan se encontraba listo para presentarlo en sociedad y abrirlo a la participación ciudadana, tal y como exigía el Comité del Patrimonio Mundial. Entonces, ¿por qué el ayuntamiento está retrasando su aprobación y su puesta en vigor?

La respuesta resulta obvia: el retraso es intencionado. El ayuntamiento sabe que una vez aprobado este reglamento tendrá más difícil traficar con nuestro legado. Y mientras tanto, se suceden las barbaridades: la demolición del teatro Bretón y del Gran Hotel, la destrucción del caserío y numerosos paisajes históricos, la pérdida de numerosas e importantes ruinas arqueológicas (Botánico, Niños de Coro, Colegio de la Asunción); asimismo, se persiste en descabellados proyectos, como el aparcamiento subterráneo en la plaza de san Román, donde estuvo asentado el teatro Bretón, u otros intentos frustrados como el auditorio en la huerta del convento de las Adoratrices, el aparcamiento subterráneo en la plaza de los Bandos, o el centro de recepción de Turistas en la Vaguada de la Palma. Gracias al desamparo legal fomentado por aquellos que fueron elegidos para defender la ley, los amigos de nuestros políticos tienen más posibilidades que nunca de lucrarse con sus desfalcos urbanísticos.

En 2012 Alfonso Mañueco ya anunció a bombo y platillo de cara a los medios la puesta en marcha del susodicho reglamento que por fin devolvería Salamanca a esa legalidad que en el pasado le hizo merecedora de la confianza de la UNESCO. Pero Mañueco incumplió su promesa y todo quedó en mera estrategia para ganar el favor popular vendiendo humo. Existe la posibilidad de que, con el comienzo de campaña electoral para las elecciones municipales, Alfonso Mañueco y su equipo traten de presentar su implementación como si acabara de ser requerido por la UNESCO y los expertos recién lo hubieran terminado de componer, pese a que lleva un lustro en poder del consistorio.

Por la necesidad de poner en vigor cuanto antes una ley que de verdad proteja nuestro legado patrimonial, desde Ganemos Salamanca exigimos al Alfonso Mañueco la inmediata puesta en vigor del Plan de Gestión de la Ciudad Vieja de Salamanca y del Plan Especial de Ordenación Urbana. Asimismo, pedimos una explicación coherente donde se den cuentas de por qué un plan terminado hace cinco años por los expertos y exigido hace once años por el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, a día de hoy sigue enterrado en un cajón de sus oficinas, sin ni siquiera haber acometido la exposición pública y el debate ciudadano exigido también por el comité internacional.

Nota de prensa enviada a los medios de comunicación el 4 de octubre