Hace unos días, un compañero médico escribía una columna en un periódico local en el que hacía referencia a lo que él denominaba eterno debate sobre si la salud se debe regir por criterios públicos y universales o privados y de economía liberal, y terminaba afirmando: “Sería deseable que entre todos consiguiéramos en un futuro una Sanidad híbrida, donde lo público y lo privado se mezclen, aprovechando las virtudes de cada una, alejadas ambas de sus defectos, para beneficio de todos nosotros”.

Entre otras cosas, mencionaba como defectos de la Sanidad pública “el elevado coste pagado con un aumento de déficit público, las inevitables listas de espera y la despersonalización del trato”, y contraponía que el trato inmediato, individual y personal hacen de la Sanidad privada un fruto muy apetecible.

Sin embargo, esto que dice es falso, si nos atenemos a las encuestas realizadas sobre diferentes aspectos de la Sanidad pública, en las que se mantienen unos altos índices de satisfacción y una gran mayoría de personas afirma que prefiere el sistema público porque tiene más medios, porque es mejor, porque sus profesionales les dan más seguridad cuando tienen un problema grave, y están ampliamente satisfechos con la atención que reciben, tanto por parte del personal médico como de Enfermería.

Es cierto que en Salamanca estamos viviendo una situación que puede denominarse de escandalosa por las listas de espera, que nos siguen situando en los peores lugares de nuestra Comunidad, y que el deterioro del hospital es vergonzoso, pero, ¿de verdad alguien piensa que la Sanidad privada es la solución?

La realidad que vivimos en Salamanca se ha ido cuajando poco a poco por el abandono de los dirigentes del partido popular, que no han invertido lo necesario en las obras del nuevo hospital, han ido reduciendo la plantilla de trabajadores y han permitido que el edificio actual se encuentre casi en ruina, aderezado todo por los pésimos gestores que hemos sufrido en los últimos años, y que ha sido la consecuencia de las directrices del partido que nos gobierna y que ha realizado un traspaso de dinero público hacia la Sanidad privada.

Cuando mi compañero hace una referencia a los costes elevados de la Sanidad pública, es posible que no esté reparando en que es en este sistema en el que se realizan acciones tan costosas como los trasplantes, los tratamientos oncológicos, los biológicos, los tratamientos para enfermedades como VIH, hepatitis B y C, la atención a pacientes con enfermedades raras, los calendarios de vacunaciones, los programas de educación para la salud, la atención domiciliaria a los pacientes mayores e inmovilizados, los cuidados paliativos en domicilio….

Y para no abandonar nuestra Comunidad y nuestra provincia, ¿alguien ha realizado un análisis del peso que puede tener en el mal funcionamiento del complejo hospitalario salmantino la parasitación que del sistema público se hace desde el privado? En nuestra Comunidad, el complemento de salario que perciben los médicos y que inicialmente obligaba a la dedicación exclusiva, se decidió desligar de la misma, y ahora gran cantidad de profesionales de este hospital trabajan por la mañana por un salario, independientemente del número de personas que atiendan, y por la tarde trabajan en el mismo oficio, y con la misma población, por un salario dependiente de lo que haga y de las personas que atienda. ¿De verdad creemos que se puede servir a dos amos a la vez?

Todos conocemos la picaresca que en ocasiones se produce al utilizar su posición para adelantar pruebas complementarias, incluso en la lista de espera quirúrgica y, por supuesto, en la derivación al médico de Familia para que emita la receta prescrita en la privada.

Nuestra constitución de 1978 reconoce el derecho de todos los ciudadanos a recibir asistencia sanitaria, y el Estado tiene el deber de prestar la misma y promover la salud. Por ello, en Podemos apostamos por una Sanidad pública como uno de los pilares fundamentales del Estado de Bienestar, defendemos la atención sanitaria como un derecho de los ciudadanos y ciudadanas y el acceso a los servicios de forma universal y gratuita, en contraposición a la corriente neoliberal que considera que cada uno debe acceder a los servicios sanitarios que pueda costear.

Garanticemos una asistencia universal, gratuita y con gestión pública. La búsqueda de un sistema híbrido determinará siempre la parasitación del servicio público por el privado, porque este último busca obtener una ganancia económica, y para el sistema público el beneficio será conseguir el mayor grado de salud de su ciudadanía.