Fotografía: Pablo de la Peña-Salamanca al día

Muchos estamos esperando con expectación la decisión de Ciudadanos sobre su futuro papel en el ayuntamiento de Salamanca. Con 12 concejales del PP, 7 de PSOE, 4 de Ciudadanos y 4 de Ganemos, un pacto con Ciudadanos se constituye como la única oportunidad del saliente alcalde Mañueco para prologar su mandato. No queremos creer a quien tacha a Ciudadanos de formación de oportunistas dispuestos a pactar con políticos corruptos como Mañueco con tal de llegar al poder.  Al fin y al cabo, han logrado sus votos comprometiéndose con causas compartidas con Ganemos Salamanca, como su compromiso implacable contra la corrupción y el clientelismo. Y si uno echa un ojo a los comentarios de sus votantes en la prensa digital, también parece claro el por qué de su apoyo en las urnas: os hemos votado para que limpiéis este ayuntamiento, NO nos traicionéis.

Ahora bien, parece imposible que puedan cumplir la promesa que les ha valido la confianza de sus votantes si dejan gobernar al que, sin duda, se ha convertido en el alcalde más manchado por la corrupción y el clientelismo de toda la historia de la democracia en Salamanca. De hecho, Mañueco ha resultado tan tóxico para esta ciudad que parece haber conseguido lo imposible: que gente de derechas e izquierdas desee superar sus diferencias para aliarse en un objetivo de bien común: librarse de la mafia que ha monopolizado las instituciones públicas para su expolio y beneficio. Por ello, incluso alternativas tan imperfectas como que gobierne el PSOE de Salamanca, se revelan como el mal menor que debemos aceptar para curar esta enfermedad llamada Alfonso Mañueco & Compañía.

Lejos de ir de Guatemala a Guatepeor, un pacto de Ciudadanos con el PSOE debería ser igual de riguroso en sus exigencias de transparencia y renovación democrática. Pero hay una razón irrebatible para pensar que el PSOE tendrá que cumplir, y es que el PSOE necesita a Ciudadanos y Ganemos no solo para investirse, sino para gobernar, pues su situación es débil tanto dentro como fuera del ayuntamiento, y necesitará aliados reales a lo largo de toda la legislatura. De Mañueco y sus secuaces, Ciudadanos solo va a conseguir el abrazo del oso: soplos en la nuca en entrevistas de La Gaceta, y amores peligrosos que esconden esa amenaza velada que viene a decir: “o me amas, o te mato”. Resumiendo, que en manos de Ciudadanos está la posibilidad de procurar un enorme beneficio a la ciudad o de hundirnos de lleno en 4 años más de política de cortijo, de miseria para la gente, y oro y champán para cuatro caciques.  Por eso, es ahora o nunca cuando los ciudadanos de a pie tenemos que insistir a los Ciudadanos: por favor, coged nuestra mano y caminad con nosotros.

Miguel Espigado, miembro de Ganemos Salamanca

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